Una o dos Palabres de Zhang Zong Jing

 

A continuación he traducido el prefacio del clásico de Zhang ZongJing “Tratado Clásico sobre las enfermedades causadas por el Frío”, compilado sobre el año 220dC. Lo traduje tiempo atrás, cuando estaba en Japón, de la traducción japonesa de mi maestro Ikeda del clásico Sho Kan Ron, con la ayuda de mi esposa. Más adelante colgaré el texto original para que podáis comparar. He dejado un par de paréntesis para rellenar en otro momento con los kanjis correspondientes para los nombres de los doctores. No es una traducción perfecta, pero la he puesto para daros una idea general de un pequeño prefacio que dice mucho sobre cómo era el arte originalmente y cómo es ahora (tristemente).

 

Shin Etsu Jin llegó al reinado de los Kaku y salvó el príncipe de una muerte segura. Sólo con mirar a la cara a Lord Kan del reino de Sei, pudo ver cuánto tardaría en morir. Me siento tan celoso de estos maravillosos talentos… Antiguamente había maravillosas artes médicas. Aún así, los llamados excelente médicos de hoy no las estudian, ni aplican a sus pacientes, ni siquiera  a ellos mismos. Tan sólo buscan mayores sumas de dinero y se suben al carro de las personas “poderosas”. En nombre de su honor o gloria luchan y trabajan duro. Pero aun alcanzando la fama, mueren de enfermedad. Cuando sucumben a alguna repentina, severa y seria enfermedad se sorprenden y se asustan, y aunque no creen en Dios, guardan esperanza y rezan a Dios y, finalmente, como último recurso, confían en doctores quienes no entienden de artes médicas.

 

Las personas pueden vivir hasta 100 años, pero tristemente mueren antes de hora y no logran nada. Las personas que viven en este mundo están confundidas por la fama y los beneficios materiales, caminan sobre una fina capa de hielo esperando el éxito, y aún se sorprenden cuando fracasan. No pueden entender el porqué.

 

Mi familia se componía de más de 300 miembros y desde la era de Kan Gan se redujo dos tercios con la muerte del 70% de ellos debida a enfermedades causadas por el Frío. Me siento tristemente entristecido porque no pudieron vivir sus vidas hasta su plenitud y me sentí desesperado por ayudar a los miembros de mi familia. Entonces escogí los clásicos de la medicina y compilé los 16 capítulos que componen el Sho Kan Ron. Creo que no es suficiente para curar todas las enfermedades, pero en este libro puedes comprender los principios de la enfermedad, los cuales te acercarán a las bases para lograr un estudio más extenso. Si estudias duro, entenderás más.

 

Viento, Calor, Humedad, Sequedad y Frío son las 5 energías naturales que rodean y nutren el cuerpo humano y los 5 órganos internos. Es muy difícil ver este movimiento y sólo el dotado, talentoso, aquel con mucho conocimiento y virtud, puede detectar la ondulación de Yin 陰 y Yang 陽 y ver el movimiento del Ki 気.

 

En la antigüedad hubieron grandes doctores ()()()()()()(). Más tarde, del período Chu Sei (2500 años atrás) al período Zenkan (2200 años atrás) destacaron apenas un par de médicos famosos. Pero, tristemente, después de éstos períodos, no hemos tenido noticias de buenos doctores. En estos días los médicos no estudias los clásicos originales, tan sólo toman los más prestados secretos de la tradición familiar. Cuando tratan a sus pacientes usan palabras dulces para cautivarlos y tan sólo quieren quedarse con su dinero. Rápidamente toman el pulso de sus pacientes y observan su tez pero, ¡qué triste!, no ven al paciente de forma seria, por ello no son capaces de determinar la vida y la muerte. Es como mirar el mundo a través de un canuto.

 

Me remito a las palabras de Confucio que dicen: “aquellos quienes saben naturalmente desde el nacimiento son excelentes y alcanzan lo más alto. Aquellos que estudian van segundos a los primeros y aquellos quien tan sólo entienden en sus mentes y sólo saben conocimientos son los últimos”.

 

Humildemente recibo con los brazos abiertos estas palabras y aprecio este arte médico. Sus palabras van siempre conmigo cuando estudio este arte.

 

Zhang Zhongjing

 

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Illustration by Etsuko Nagahama // Photos by Harumi Urano
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